La Jefa

No sé en que momento comenzó a afianzarse la idea de que, de hecho, podría ser buena idea.

Por un lado, se vuelve delicada la relación, por el otro, siempre resulta emocionante y reconfortante que este tipo de cosas pueden pasarme sin que yo lo hubiera planeado… y ahora ¿por que ahora? Por supuesto lo agradezco, pero como siempre, parece que me estoy metiendo en la boca del lobo, que probablemente todo se solucionará, espero que sea (y trabajaré en ello) de la forma más divertida.

Y si, no sé bien cómo comenzó, pero se está metiendo a mi cabeza, ahora lo interesante, comienza ésta semana.Parece que es tiempo de comenzar nuevas historias, por nuevos caminos y con nuevos tenis.

Caminos

Y para estos días todavía no se que me pasa, estoy llevándolo y extrañando, pero superando, por lo menos eso me gusta sentir, creer y decir.

No se bien a donde va, pero a estas alturas, parece que casi cualquier lugar es bueno. Estoy trabajando el otro proyecto, dos en realidad, aunque por ahora, ninguno va, o parece que ninguno va bien.

Ya veremos donde nos lleva…

Huir

Siempre me ha dado risa la gente que huye, yo lo hacía, por eso la gracia.

Más cuando se trata de huir de lo que no es…

Inmediato y Misericordioso

Y como dijo aquél:

Más vale un final inmediato y misericordioso, que una amistad larga y malintencionada.

De los no comunes

Y cómo no me va a gustar, si es, en extremo guapa. Así, en extremo.

Ahora sólo queda la paciencia. Un objetivo claro, trabajo duro, y paciencia… mucha paciencia.

Y además, tiene un nombre de los que no te encuentras todos los días, por no decir “Casi nunca“.

Albricias, albricias

Hoy, pensando y repensando mi situación sentimental, me dí cuenta de que éste blog se conviertió en un vertedero de malestares.

Cuando comencé a escribir en éste blog (ahora mismo no encuentro el dato, pero por lo menos 7 años), se trataba de escribir lo bueno y lo malo, de escribir sobre lo que me gustaba y lo que hacía, lo que quería hacer y la gente que me gusta, se trataba de compartir la vida, de exteriorizar todo aquello que pensaba, pero que por una u otra razón era complicado transmitir, o simplemente porque tenía momentos como éste en el que quería vaciar mi mente. Y así fue por algunos meses, pues me parece que ni siquiera alcancé a completar un año. Mucho de lo que había en ese momento, era el gusto que tenía por la escalada, que ahora es mayo, sólo que canalizado de forma distinta. En ese tiempo, era, además una forma de escapar de la escuela, de conocer chicas, de salir a fiestas, de hacer amigos, de muchas cosas que eran nuevas para mí, y así fue por algunos años, aunque no todos y no de todo eso escribía, por lo menos no con regularidad.

En ese tiempo, tuve una novia, salí a muchas fiestas, escalé mucho, aprendí mucho, estudié sin mucho oficio ni beneficio una licenciatura en la Facultad de Ciencas, y la pasaba bien la mayoría de las veces. En ese tiempo, y por el tiempo que le dedicaba a escalar, a la novia y a la escuela (en ese orden) dejé de escribir, y desde ahí, fui perdiendo práctica. Tampoco es que fuera un “escritor” decente, pero comenzaban a fluir las ideas.

Lo dejé abandonado, escribía esporádicamente, hasta que ingresé a la ENAH, ahí escribí algunas veces aún más esporádicas, pero estando en clases, lo abandoné casi por completo, y aquellas extrañas veces en las que escribí fue sólo para descargar las tristezas, desventuras y desamores.

Volví a tener novia, asunto al que le faclité el camino a la desgracia (y aún hoy las consecuencias están presentes), y eran esos motivos los que me remitían al teclado a escribir aquí.

Fue hasta hace poco más de un año, en el que cambié de computadora y de sistema operativo definitivamente. También tuve otra novia, a la cuál me he referido en los últimos posts, todos esos que hablan de confusiones, desconfianzas y desgracias personales, y eso por exagerado, impaciente y algunos otros adjetivos que no acomodaré en estas líneas.

En fin, parece que el blog se volvió una especie de vertedero de desamores, poco escalada, poca computación, poca antropolofía (por no decir nula), poca felicidad, pocas risas, y poco de mucho, pero mucho de poco.

Así que hoy, terminando con las quejas, comienzo a escribir mis deseos de albricias, de buena fortuna, a pesar de las inclemencias.

Pero como tampoco soy un optimista desenfrenado, sino más bien un cursi y romántico insufrible, tengo el propósito de escribir a pesar del momento emocional en el que me encuentre, y hablar de las cosas disfrutables y no sufribles de los días por venir. Que no siempre son fáciles, pero tampoco es tan complicado, y los sinsabores también se disfrutan, aunque no siempre en los precisos momentos su aparición.

La situación con Martha me ha llevado por caminos emocionales insospechados por mí hace años, no todos agradables, pero el peor es el que me ha traido aquí, con la firme convicción de regresar a mi estado intocable, indestructible, o básicamente el “Guarrior mud”.

Aquél estado en el que me encontró, en el que conocí a Alejandra, en el que lo conocí a ella, aquél en el que me encontraron el día después de mi cumpleaños 29, y dos o tres semanas después. Ese estado en el que no puedo dejar de sonreír, ese estado en el que puedo trabajar y avanzar en la tesis, aquél estado en el que no la necesito, en el que lo único que requiero es a mí, y mi buen humor, aquél que genera.

Así que bueno, después de un discurso corto y por demás “hippie“, comienza

Comenzamos

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Porque los viejos tiempos…fueron anteriores

El momento en el que sabía que debía irme y me quedé, luego, siempre me queda el sentimiento de que puedo arreglarlo, podía arreglarlo, o que podría mejorar, básicamente aquél sentimiento de esperanza.

Hoy queda claro que ninguna de las opciones anteriores fue la resultante y ninguna de las opciones anteriores fue posible, ahora lo que me queda son sentimientos de tristeza, desconfianza, decepción y lo que no me gusta es que todos esos sentimientos (si es que eso son), de pronto parecen más graves de lo que me gustaría, de pronto los siento como una carga y mucho peor, frenan mi rendimiento académico, anímico, físico… todo Mí.

Es asunto mío, y tengo las respuestas a esas cosas, tengo identificado el problema, la respuesta, pero como siempre, es un asunto que llevar a cabo me está costando más de lo que me gustaría. Quisiera tener la facilidad que tiene ella, quisiera tener la facilidad que tenía hace poco más de un año…y la felicidad también.

Y tantas cosas de las que no quisiera enterarme, como hoy (y sólo para que a mí no se me olvide), que se fue con uno.

Supongo que terminará cuando termine la tesis… que precisamente, tardo en terminar por pensar en ese tipo de asuntos, que sólo quitan el tiempo.

Quiero verlo como “me enojo, me molesta, me entristezco, desaparezco y me voy, así, fácil, sin remordimiento, sin pesar”… Supongo que viene de algo parecido a “se lo pierde”, y no sé porque a mí me invade el “me lo pierdo”…

Por otro lado, parece que hay algo de ella que se queda conmigo, que no me llevo, que me regala.

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