Recuerdos…¿gratos?

El Jueves en casa de mi abuelita la mesa estaba llena, las risas habituales, el pastel, el café de las muchachas, Huguito corriendo por la casa, los nuevos inquilinos maullando.

Por alguna extraña razón, se me ocurrió preguntarle a Denise -y cuando fue el temblor ¿ustedes cómo se enteraron de que acá estaban todos bien?-, ella contestó que no sabían nada hasta que Efraín vino a checar la situación (ellos viven en New York), pero que habían temido lo peor pues en las noticias de allá dijeron que la Ciudad de México había sido totalmente destruida.

Los demás comenzaron a escuchar y casi todos hicieron sus respectivos relatos, de donde estaban, que hicieron y cómo fue que se enteraron de que los demás estaban bien, de cómo fueron los meses siguientes, y muchas de las consecuencias en sus vidas.

Después, alguien le preguntó a Andrés y creo que fue quién más me impresiono. Él estaba en primer semestre de Medicina, y se quedó atorado en el metro, entre Eugenia y Etiopía, tuvo que salir caminando y cuando llegó a la facultad lo mandaron al Hospital General.

Sacó a muchos muertos, vivos, heridos, quemados, aplastados, etc., etc. También salvó a muchos de ellos. Pero lo que más recuerda, son los recién nacidos, pues todo se destruyo (en algún hospital) menos esa parte de las incubadoras, y casi todos se salvaron. Él estaba ahí. No es cuento.

Al final Efraín nos contó que él no sabía si estaba bien o no. Llegó a México dos días después, que desde arriba se veía todo destruido, quemado, polvoso… y no había nadie en el aeropuerto esperándolo. Que fue directo a la casa donde vivía mi abuelita esos días y ahí estaban, por alguna razón muy extraña, Pancho y mi Abue esperándolo.

Esa tarde Pancho decidió se encontró con mi Abue, y sin ninguna razón aparente dijo:

Pancho: Vámonos a la casa porque yo creo que mi carnal ya viene para acá, y se me hace que hoy llega.

Abuelita: Y aunque no llegue, se me hace que alguien va a ir a la casa.

Si, es extraño que escriba la conversación, pero algo que siempre me ha sorprendido, es la memoria que todos ellos tienen (incluyendome) para grabar las conversaciones y mantenerlas tanto tiempo, además de que se acuerdan bien, pues les pareció muy extraño que justamente hablando de Efraín, llegara poco después que ellos, más Sincronismo.

Efraín estaba muy asustado pues no sabía que podría encontrar, pero se alivió mucho al saber que todos estaban bien, fue entonces cuando contestaron la pregunta que inició toda esa conversación.
Las muchachas contaron lo que hicieron las semanas siguientes, ayudaban a buscar gente desaparecida, hacían y mandaban comida (en su mayoría frijoles) a los centros de refugiados. Andrés en los hospitales, Pancho y Efraín levantando escombros, y lo que pudiera hacerse.

Elisa era muy chica todavía, pero ella recuerda que el cielo se veía rojo, nublado…y que olía a muerto. Era por los incendios que duraron muchos días, y por el polvo que se levantaba de las ruinas. El olor…ya se imaginan porque.

Yo no sabía (o no me acordaba) que Efraín tiene toda una galería de fotografías de los desastres, y no tan desastres, que ocasionó el movimiento telúrico de aquel 19 de septiembre.

Mi abuelita dice que esos días, todos estaban preocupados por todos, que todos se ayudaban, que de pronto todos conocían a todos y les importaba más que nunca el bienestar de las familias que no eran suyas (y que de alguna manera ya formaban parte de su vida), que todo era para todos.

Muchos comentarios chistosos salieron al respecto del temblor, y que no se tome ofensivamente, era precisamente para evitar que los invadiera la tristeza de los recuerdos (aquellos días también rieron mucho, con el mismo objetivo) de tanto desastre y muerte.

Cuando pasó eso yo tenía nueve meses de nacido, así que creo que ni siquiera tengo alguna foto mental de eso, o tal vez sí, pero no he podido encontrarla.

Así pasa siempre en esa mesa, siempre aprendo mucho de lo que son ellos, de porque están donde están y hacen lo que hacen. Siempre a sacar lo más divertido de las situaciones…porque seguro no cualquiera se ríe de tantas cosas que ellos vivieron cuando fueron chicos, y de tantas cosas que han pasado los últimos años…pero eso tal vez lo cuente después.

Un día después de esa conversación tembló dos veces…se llama Sincronismo

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