La Semana Pasada

La situación ahora está muy rara. Me siento como si todo colgara de un hilo. Cualquier movimiento en falso y trueno como chinampina. Eso no me hace sentir mal, sólo un poco confundido. Esta última semana ha sido muy rara.

El lunes fuimos a tomar café comer y estuvo bien chido, como hacía mucho tiempo no lo hacíamos y al menos yo la pasé bastante bien.

El martes…fue vergonzoso. Todo iba bien, una cosa nos llevó a la otra y la estábamos pasado bastante bien, si entienden a lo que me refiero ¿no? Tal vez no debería contarles esto, pero fue demasiado vergonzoso como para no contarlo. Nunca había pasado, había estado a punto de que eso sucediera, pero siempre tenía suerte, sólo que el martes, en serio fue, creo, de las veces en que más me he apenado en la vida.

No tuve tiempo de nada, nunca escuché los pasos en la escalera, de pronto ya había abierto la reja y estaba metiendo la llave en la puerta azul. Por un momento pensé que era Eber y quise tranquilizarme, pero… corrimos, corrí y no pude hacer nada, tan sólo detener la puerta y pensar en las palabras exactas para no crear una imagen cercana a la realidad…lo único que pude decir fue espérame tantito, ahorita te abro (que imbécil) .

Tuve como 30 segundos después de eso y corrí a hacer lo que tenía que hacer y abrir la puerta.

No sabía que decir, no podia ni mirarla a los ojos. Estaba enojada como pocas veces la he visto y no podía pensar nada para decirle. Siempre supe que a ella no le iba a gustar encontrarme en una situación así, pero bueno…era cuestión de tiempo.

Nos salimos, íbamos a la Conade, pero nos detuvimos antes a comer algo y al final, decidí quedarme con ella, ya comenzaría a entrenar la otra semana.

El miércoles, comencé el día con una llamada en la madrugada, poco larga y (ahora lo sé) bastante productiva. Fuera de eso, fue un día bastante normal, escuela y tarea toda la tarde, bueno, un poco de tv y mucha comida. Eso sí, darle vueltas al asunto, tanto que llego a dolerme la cabeza.

El jueves me levante muy temprano, pasé a casa de Paulina y nos fuimos cerca del metro Patriotismo, teníamos que estar a las 6am. Salimos hasta las 7:30, creo. Fuimos a trabajar a Acapulco, y la verdad es que no la pasé tan bien. Muy mala organización, muy mala comida, mala experiencia, mala chamba y demasiado calor.

Creo que lo peor fue estar a 30 metros del mar y ni siquiera poder tocarlo.

Eso sí, hubo momentos MUY buenos, la confusión no podía faltar, pero todo se arreglo bastante bien, al menos por los siguientes dos días.

El sábado desayune en casa de Pau, estuve ahí casi toda la mañana y después vine a la casa a intentar dormir, lo cuál no logre. Así que comí mucho, recogí la casa, leí un poco, me cambié y volví a casa de Pau.

Fuimos a la Zona Rosa y anduvimos dando vueltas un rato. No había mucho que ver y la verdad es que los dos esperábamos más, lo cierto es que también era tarde y algunas de las tiendas que quería mostrarle ya habían cerrado.

Regresamos no tan tarde, pues quería ver a mis papás y además estaba MUY cansado, pero al llegar a la casa…¡zaz! Todas las luces apagadas, pero era muy temprano.

Entré y ví que estaban dormidos, después de tres minutos Eber llegó. Nos fuimos al cuarto y nos quedamos platicando un rato.

El domingo quería ir a escalar, íbamos a ir a Tepoz, pero Amigo se fue al reven y en la mañana llamó para avisar que estaba demasiado pedo todavía, que sería mejor que no saliera.

Yo de todos modos salí con Pau, y creo que ha sido uno de los mejores días de mi vida. De verdad fue increíble, fue algo que no había hecho antes, y ojalá pudiera repetirlo otra vez, sólo que…pequeño detalle.

En la tarde noche fuimos a casa de mi abuelita y otra vez la confusión hizo acto de presencia en el camino. Como sea llegamos allá y creo que los dos la pasamos bien. Efraín y Denise se iban al otro día así que hubo comida “familiar”. Me enteré del regreso de una de las copias del Diario del Tío, así como un regalo que Efraín le dió a mi abuelito, un sombrero de palma autografíado por Marcos (el SubComandante).

Comimos gelatina, mucho helado, reímos con las historias de Andrés, jugué con Huguini y supe que el Tanque va a dar concierto, cosa que me da mucho gusto, más por Pancho, creo que uno de sus sueños está por cumplirse.

(Lo que sigue lo agregué hoy).

Tengo Violín nuevo y estoy ansioso por tocarlo, pero la confusión, la escuela y las broncas han acaparado mi atención. Espero poder tocar el miércoles.

Así fue la semana pasada, hoy es martes y ya han pasado demasiadas cosas…demasiadas, así que promete ser mejor que la anterior, no buena, pero sí llena de emociones que no necesariamente me gustan, o me gustarán…

Hoy se resolvió y no me gustó, pero bueno, a veces pasa y por el momento creo que lo mejor es esperar. No estoy bien y con lo que supe ayer me puse peor, intranquilo, pero si quiero descifrar todo tendré que ser lo más cauteloso y paciente posible.

Carmina me recordó, no hace mucho tiempo, que debía ser cauteloso con esas cosas, y más que nunca, le estoy haciendo caso. Creo que ya quiero hablar con ella, algo parece no estar bien…otra vez.

Eso era lo último que necesitaba imaginar, o saber, o descifrar, pero bueno, ya no hay marcha atrás y voy a tener que seguir hasta el final, como siempre.

Aguanta, calma, ya se resolvera todo, para bien o mal, Tu tranquis. Yo aquí estoy…siempre.

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