Kaisa, otra vez

Ayer fuimos a escalar a la colmena.

Llegué muy temprano a casa de Oscar pues mi papá me dió un ton a Taxqueña, pues tenía una reunión temprano. En casa de Oscar también vimos a Sayuri y al Astro, que otra vez llegó tarde, y otra vez tuvo mucha suerte pues llegó justo cuando nos estábamos subiendo a la Chiquita Violenta (la camioneta pa’ que entiendan)

Recogimos a un chingo de gente en el camino, la Poncha, Ralph, Rubén. Escribo un chingo, por que últimamente éramos muy pocos en las salidas, incluso yo no he estado saliendo mucho, pues lo de la “casa” no me ha permitido salir cada fin de semana los dos días.

Allá encontramos a toda la bandota: Spock, Mau, Cristobalito, David, Chong, Serratos, Canché, Charly, Marina, Braulio Kissifur y el adefeció de perro (Max), Jonathan, Iker, Iwit.. y ya no sé quién más, la verdad es que había casa llena.

Casi todos subieron a la cueva, yo me quedé en la Colmena con Saya, pues pretendía encadenar Kaisa, pues la última vez había estado muy cerca de encadenar y en teoría tenía más resistencia que la vez pasada…sí como no. Saya también quería quedarse, pues no le agrada tanto la cueva, al menos no ahora que tampoco está tan bien.

Le puse las bandas en un pegue que de verdad me preocupó, había olvidado casi toda la veta del principio y del final.

La luz del sol no ayudaba mucho e incluso Sayuri, sólo de asegurar se estaba cansando y acalorando mucho. Cuando bajé, por primera vez no me puse a hacer berrinche o algo por el estilo, tranquis tomé agua y bajamos a que Saya comenzara a escalar, claro que antes intentó darle de yoyo a Kaisa, pero al ver que íbamos a tener que desproteger la primer anilla (que SIEMPRE dejo preprotegida) se bajó y procedimos a caminar hacia las demás rutas.

Saya tampoco se sentía muy bien, como si fuera nueva y medio malviajada, pero terminó la ruta.

Volví al segundo pegue y otra vez me la pelé, no tan mal como en el anterior, pero al menos saqué los pasos del final, y el campus del final salió chido.

Bajé y nos sentamos un rato, el calor y la luz nos estaba apendejando mucho y Saya terminó por quedarse dormida como 10 minutos. Cuando despertó, bajamos y le dió otro pegue al 10, mejor, más suelta pero sin encadenar…creo que seguía malviajada por su conversación del día anterior.

Subimos y le dí otro pegue a Kaisa…ese fue el mejor pegue del día. Aferrado desde el principio y sin pararme a descansar en cada agarre grande que encontraba , bueno, tal vez un poco, pero sólo para tomar magnesia. Caí saliendo a la “mordelona”, que por cierto sí me mordió, eso es después de la última cinta antes de la reunión, antes del campus… casi en la reunión.

Mi manos ya no apretaban, desde la protección de la cinta anterior estuve a punto de tomar la cinta, sólo me detuvo el grito mental de “a tope” de la última vez.

Regresé con Saya al 10 y por fin lo encadenó, después de tanto tiempo, por fin se sentía en su elemento otra vez. Aún se veí un poco tiesa, pero mucho más relajada que los pegues anteriores.

Regresamos a Kaisa… tenía que hacerla pues aún había que desarmar y pronto iba a obscurecer. Me detuve en la segunda cinta, ya no podía más, mi manos me ardían, la mordida me dolía y no estaba respirando bien. Lo que siguió fue sólo trámite para armarla. Aguante tres cintas en un sólo recorrido, pero las últimas dos me costaron toda mi reserva de energía, que ya no era mucha.

Sayuri se subió a desarmar y se hizo de noche cuando estaba arriba. Kaisa le escupió de una manera que no le quedaron ganas de volver a subirse, al menos no pronto.

En el regreso encontramos a David pero nunca lo ví, hasta que llegamos a los autos.

La razón por la cuál no pude encadenar es, creo, que me falta resistencia en la roca, pues antes estaba tancerca porque estaba saliendo todos los fines, los dos días, y ahora, no he entrenado bien, no he salido los dos días y no he salido cada fin, y cuando he salido no he escalado lo que debería.

A pesar de todo no la pasé mal, platicar con Sayuri fue muy agradable, hacía mucho tiempo que no platicabamos tanto. Y …me sentí bien, no me malviaje para nada, apreté todo lo que pude, por que en serio, no podía má; mejoré mi veta y me dan ganas de entrenar más esta semana…y mucho de la buena vibra de ayer, se lo debo a ella. Además su malviaje era muy parecido al que yo tuve en la semana, así que nos entedimos bastante bien, y ella también se alivianó. Aunque muy en el fondo me hubiera gustado estar en la cueva echando desmadre con todos los demás.

Tal vez rompa con el entrenamiento esta semana, casi ya todo está listo para Potrero, sólo falta tener el varo en la mano, y esta semana aplicaré el entrenamiento de emergencia, mañana tal vez no pueda escalar, pero martes, miércoles, y jueves apretaré todo lo que pueda. En teoría nos vamos el domingo y regresamos el 22, yo sólo voy por Guppie, cualquier otra cosa encadenada será pura vanidad.

La otra buena noticia es…que ya hay CONADE.

Ustedes disculpen la simplicidad de este post…no me siento bien.
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