Fin Encadenador

Y que nos vamos a Jilo el fin de semana.

La pasé bastante bien, primero por la compañía, después por que encadené dos rutas dos. Nos lanzamos Oscar y Chere, Zian y Ari, Beto, Pau y Yo. Allá estaban los texcocaños, Marina y Charly, un básico de la UNAM y más gente desconocida para mí.

El fin de semana pasado Saya encadenó Chaneque y mientras la veía escalar, me imaginaba a mí haciendo los movimientos, creyendo firmemente que podía hacerlos sin mucha dificultad. Mi primer problema siempre fue el miedo excesivo que me infundía la ruta, hasta el segundo pégue fué el crux, pero después de superarlo sin mucha difultad el problema se convirtió en lo que seguía después del crux. Cuando ví a Saya y a Oscar hacer todo eso sin ninguna queja me dió confianza, la necesaria para decidirme a encadenar, así que durante la semana pasada estuve visualizando la ruta, sí ya sé que eso está muy clavado, pero era necesario para mí, no quería gastar muchos pegues, después de todo ya llevaba tres y no me parecía que mereciera muchos más.

Llegamos bastante tarde a Jilo, pero como Oscar tenía prisa por estrenar la cuerda me alisté pronto y armamos “El hombre del costal” que por fín encadené, aunque no me cuenta mucho, después armamos Chahuistle y todos pasamos por las mismas rutas.

En el Chahuistle me sentí muy bien, incluso no me dí cuenta del crux hasta que lo había pasado y cuando bajé sentí que era el único día que tenía para darle al Chaneque, así que con nervios decidí aprovechar mis ánimos y encadenarlo.

Las cintas estaban puestas, el Chinicuil acababa de encadenar y eso me dió todavía más confianza, yo iba con todo, mi preocupación eran los tres movimientos después del crux, pero podía descansar un poco antes, así que sólo era cuestión de “concentrancia”. Oscar estaba armando La Llorona, y eso me preocupó un poco, como siempre era de el único que esperaba la veta perfecta para mí, pero estaba ocupado.

Los primeros movimientos no tuve broncas, descansé en la regleta antes del crux, después de la regleta mano derecha al chiquito, izquierda al chiquito, levantar pie izquierdo, empotrar con el piquito y jalar desde la cadera hacia el slooper de la izquierda, pinzarlo, piquito con derecha, cambiar pies, respirar, visualizar… y lanzar. Tomé la regleta buena y protegí, descansé y ahí comencé a preocuparme, eran los siguientes los que me preocupaban y aún no tenía bien mi veta, hacía lo que había visto de los demás. Seguían los dos chiquitos, uno de pinza lateral para lanzar al bueno, pero antes había que acomodar los pies y eso era lo difícil para mí. Decidí tirale a morir, lo mejor que podía pasar era que me quedara del bueno, así que tomé el chiquito de la derecha, mano izquierda, pie derecho a la mancha, pie izquierdo a la regleta… no, no estoy cómodo, pie derecho más a la izquierda, pie derecho a la regleta de arriba y más cerrado, si llego, acomoda, respira, siento como la mano izquierda se resbala, espira, visualiza, si llego, si puedo, lanza, lanza ¡Yaaa!…¡¡¡caigooo!!!!

Me tardé mucho decidiendo, y al final mi mano izquierda no aguanto, como sea me sirvió para ver cuanto aguantaba, que tanto descansar y donde pisar para no tener dudas y encadenar en el siguiente pegue. En mi descanso Paulina encadenó el Hombre del Costal con relativa facilidad, no se lo dije, pero se vió bastante bonito su pegue, fluido, seguro y preciso…sí, preciso.

Mi segundo pegue fue un poco presionado, Alex y el Chini ya querían desarmar, así que había que apurarse. El relato es el mismo de arriba, excepto que en los chiquitos después del crux cambié la pisadera de la pierna derecha, tuve que abrirme un poco más pues la pinza de la mano izquierda trabajaba mejor así…respirar, subir pie izquierdo y lanzar, no había más, me quedé del bueno, lo demás fue puro trámite, descansar mucho tiempo, repetir la secuencia: under, izquierda, derecha al grande, regleta, juntar, derecha al grande, chiquito izquierda, grande y proteger con la patita derecha temblando, nada de que preocuparse. Es de los 12’es que menos chamba me ha costado, y sí, Oscar tenía razón, no estaba tan duro y siendo objetivo (sin ser mamón), la verdad fue que ni siquiera me bombeo, mucho menos pujé, fue relativamente fácil.

El fin de semana Jilo estuvo de barata para muchos, Paulina encadenó dos rutas: El Hombre del Costal y el Alacrán, los dos 11’s. Zian encadenó el Nahuál y la Sombra, Chini encadenó Chaneque, Alex repitió Chaneque, y Yo: Chaneque y Gula (en el segundo pegue, que vergüenza).

Al fin me siento que regreso y hacía mucho que no pensaba en eso pero QUE BONITO ES ESCALAR. Casi me había olvidado de por que lo seguía haciendo, por fin comienzo a ver la luz al final del túnel. Ahora se trata de constancia, si quiero meterme un 13 antes de que termine el año hay que mantener el ritmo…

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