Capítulo 1: Me dicen…

Llevo casi dos semanas desaparecido de la ciudad y de otras cosas, a pesar de que estuve en la ciudad por 3 días (el cuarto me fui a escalar), sólo me retuve lo necesario par terminar algunos asuntos y volver a la huída…perdón, a la búsqueda interior…si como no.

En fin, la historia comienza hace más de un mes, en el momento que decidí que me iba a ir de vacaciones, sin importar como ni con quién, yo necesitaba irme y dejar todo atrás, o llevarmelo y tirarlo por allá, en el mar, en algún vuelote, bajo alguna piedra, en alguna reunión…en donde fuera, y prefería dejarlo en un tambo grande grande de basura para no volver a verlo jamás.

Amigo dijo que a escalar no, que la playa, pero como yo prefería escalar seguí buscando, después vimos (si, viMOS, ya saben con quién) la posibilidad de irnos a San Luis, a la compe y seguro a escalar y vagar por ahí…pero al final me harté de la situación y quedó en el aire…lejos, lejos.

Mi asunto comenzó a salirse de control y consecuencia de esto fue que los animos comenzaron a decaer también, unos pagos atrasados me levantaron lo suficiente para comenzar a moverme, el trabajo lejano también me prendió, pero me llevó a la terrible desidia que me acompañaba estos últimos meses, escalar o reven, reven o escalar, al final ni una ni otra y tal vez iría a escalar los días santos, pero aún era incierto. Después playa, que no, que Potrero, que no, que San Luis (obviamente no iba a ser, pero muy en el fondo esperaba sorprenderme), que no, que Potrero, que no, que playa, que no. Al final, el jueves antes de terminar clases quedó Jilo, cine, San Luis para el fin de semana siguiente y a ver que más se armaba, sólo era cuestión de esperar.

Entonces el sábado, una de mis predicciones comenzó a cobrar forma hacia un paroxísmico desenlace y al final del día sábado ya estaba armando mi mochila para largarme a escalar toda la semana…y así fue.

En algún momento entre la desidia, la escalada, correr, el reven, mi estufa nueva, los planes frustrados, mi nuevo y estolido vicio, y demás fruslerías, un par mis tenis perdieron casi toda firmeza en los tejidos, varios cortes rodearon mis pies y en el otro par (los rojos) la zuela por fin dió de sí, y vaya que me resistí a tirarlos, aún ahora quisiera resistirme, pero bueno… esas cosas pasan y debería saberlo.

viejos

Así comienza…

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Listening to: The Rumble Strips – Motorcycle
via FoxyTunes

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