y así termina…otra vez

Y así terminan ocho meses de pasarla bien, por un error del que por supuesto, no me siento ni tantito orgulloso, un error que me costó entre otras cosas mi propia confianza, del que según el doc apenas salí bien librado. Cada vez que repaso el momento (como ahorita), me pregunto y veo todas las otras posibilidades de cambiar de dirección, desde salir del auto, hasta caminar por la calle en la madrugada, hasta correr (como tantas otras veces lo hice) por la calle hasta cansarme. Pero lo hecho, hecho está, y por primera vez no puedo remediarlo, y no encuentro como enmendar enmendar el error.

Así que se termina, sin más explicación que lo que yo tengo en mi cabeza.

Aprendiendo que hay quienes SI definen una relación por un momento, en que todo lo anterior (voy a escribirlo, falto de elgancia y con enojo visible) vale madres por un error imbécil de mi parte, por aquello de perder el control que tantas veces se me aviso que no hiciera, justo porque no sabíamos lo que podía pasar…pues pasó, y supongo que de eso hablaban.

Siempre he pensado que en la relación hay dos (por lo menos en ésta lo había, o eso creía), que si se llegan a ciertos niveles (en cualquier sentido) es porque ambos eligieron ese camino. No sé que nos llevó a eso, tampoco entiendo como llegamos a ese punto. Pero si entiendo que se acabó, que a partir de ayer, sólo queda cordialidad y una sonrisa por demás vacía.

Así que si, estoy enojado, triste también (aunque en este momento es lo menos), decepcionado mucho más (de Mí), y comenzando a desacostumbrarme…

La historia de siempre, la que todos conocemos, la que deberíamos de conocer.

El infierno comienza cuando sabes que deberías irte…pero te quedas.

Así que si, me lo merezco.

Y bueno, un No me interesa lo que pase contigo siempre te anima a exigir satisfacción.

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La última y nos vamos

Y ésta es la última semana de trabajo formal.

Después de suponer en múltiples ocasiones que podría trabajar y escribir la tesis al mismo tiempo (como se pretendía en un principio, hace casi ocho meses), y de conocer a destiempo las condiciones emocionales profesionales de la gente de la oficina (una en particular) he decidido no trabajar más aquí, por supuesto, tiene que ver con el asunto de la beca para Dersitos desamparados que tuve a bien conseguir en este importantísimo momento de la vida.

Así que sin más que aprendida la lección sobre trabajar en una oficina, mi propio escritorio, jefes, diplomacia, política institucional, extensos estudios en tramitología, me voy de aquí a encerrarme en el laboratorio a escribir mi tesis, donde por supuesto soy más feliz, regresar a escalar, a entrenar, a clases que tanto me gustan y a encontrar el modo de irme a estudiar la maestría fuera de México.

Así, sin más, la última y nos vamos.

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