Vertedero

Como ya había dicho en alguna entrada hace no mucho, en algún momento este blog se vovió un vertedero de molestias, enojos, tristezas, pero ya casi nunca de alegría, o salvo pocas excepciones (cuando la Mac llegó por ejemplo). En algún momento también pretendí cambiar eso, pero por falta de tiempo o de ganas (las mismas que me llevaban a no escribir albricias) no lo llevé a cabo.

Al principio del año pasado, estaba yo muy entusiasta, tenía una tesis que comenzar, una nueva relación, nuevos horizontes planeados… incluso salir de casa se asomaba en el horizonte cercano.

Los planes tuvieron a bien (o mal, por ahora prefiero ser superficialmente optimista) cambiar. Dejé te tener novia, trabajo, me atoré en la tesis, dejé de escalar…básicamente no pintaba de colores el futuro. Y por supuesto, yo me oscurecí también.

Por supuesto, también me mantuve con la frente en alto, aunque cada vez me complicaba más la existencia, y como era de esperarse, se volvió complicada.

En algún momento, comencé a salir con una chica que me gustaba mucho, no funcionó. La tesis tampoco avanzó, la escalada tampoco…

Terminando el verano (pasado) regresé a trabajar, comencé a salir con otra chica, regresé a entrenar (que no es lo mismo que regresar a escalar), hice avances a la tesis y bueno, se veía luz en el horizonte.

Sigo trabajando, la relación con la chica parece que ya no funciona, la tesis apenas avanza, sigo entrenando (apenas escalo en roca) para irme a Potrero en fin de año, y bueno, mantengo la frente en alto… pero no me he sentido bien, NO ME SIENTO BIEN, pa pronto.

En principio, ese es el problema fundamental. No he salido de ahí, y como yo lo veo, requiere de atención y un poco de valor, no mucho en realidad…la simple decisión, que al parecer requiere un esfuerzo muy grande… ¿Se alcanza a notar como prefiero esquivar la responsabilidad de la decisión?

Por lo pronto, hoy me drogué con cafeína, y este post es una de las tantas formas en las que se manifiesta la droga en mi sistema.

La soución es clara: Dejar de pendejear… básicamente.

Paulina dice que el primer paso siempre es aceptarlo, pero la verdad es que yo no soy de esa idea. Creo que lo primero, y lo único, es “Te amarras las bolas, no te dejas mangonear, ergo los berrinches valen pa pura madre”…

En fin, por ahora, ese es la historia.

De la ternura

Como se sabe bien, soy un fan del drama, la ternura y todas esas cursilerías que no todos podemos compartir…

Ayer conseguí uno de esos abrazos llenos de ternura, y amor de ese que no sentimos todos los días, de ese que se siente cuando alguien desconocido te sonríe en la calle, de alguien que te cuida aunque no te conozca, de ese que se siente cuando estás entre amigos, entre carnales, entre hermanos. Y por supuesto, fue de alguien que hasta hace poco ni siquiera aparecía en el mapa,y lástima que haya sido hasta ahora, porque ya se va, pero que bueno, que fue ahora, y no nunca. Y en todo caso, me hizo respirar tranquilo.

Como dice ella, un abrazo apretado, aunque Yo casi saboreaba la ternura.